
Tampoco nos cierra del todo AA y KK. La mayoría hubiera apostado desde esa posición.
River: 3 de picas
Ahora, es él el que apuesta $70, algo más del 20% del pozo.
La representación de la apuesta de continuación ha culminado: hacer como que se tiene barajas tipo AK, se apostó poco en el flop y pasado en el turn al toparse con resistencias. No se lee un juego superior a la Q.
Mordió el anzuelo y, con algo, intenta llevarse el pozo con poco riesgo.
Las conclusiones a las que arribamos nos dicen que nuestro juego es superior al de él. Por eso es que rebotamos a $210.
Lo medita un largo rato y finalmente se va.
El proyecto se les cumple
Algo menos de una cada cinco veces, el turn y otras tantas el river van a mostrar la carta incorrecta: se verán tres barajas del mismo palo entre las comunes o habrá tomado forma la escalera que sospechamos el rival traía entre sus manos. De ahí a que lo tenga, hay un largo techo. Desde luego que siempre cabe la posibilidad de que no estuviera yendo a ningún proyecto, así que las dos opciones con que se cuenta son válidas: chequear y ver que pasa o apostar. Pasar es preferible, aunque revele debilidad. Queda compensado por el hecho de mantener controlado el volumen del pozo en su monto. En cambio, sí nos devuelven con una apuesta o un revire, habrá que tomar una decisión.
Nos inclinaremos a ir al mazo si:
• El jugador que apuesta es serio.
• Hay, además de nosotros, otros involucrados en el pase y más, si les tocara hablar después.
• El proyecto sale en 4. en vez de en 5. Que reste una futura ronda de apuestas es un factor determinante.
• Las chances ofrecidas son menores de 2:1.
